España moviliza 12.250 millones de euros en microchips para automoción e IA
Nuestro país reúne las condiciones con las que llegar a ser ejemplo de la movilidad inteligente en Europa.
Industria consolidada, ecosistema tecnológico sólido, casos de uso ya desplegados en el territorio y un marco regulatorio que acaba de dar un paso decisivo con la Ley de Movilidad Sostenible, suponen esos ingredientes necesarios.
Esta es la principal conclusión que se desprende del whitepaper "Tecnologías para la movilidad en España", elaborado por la Comisión de Vehículo Conectado y Movilidad Sostenible de AMETIC, que identifica las palancas para que España sea capaz de exportar movilidad inteligente a escala europea.
“La movilidad del futuro será, esencialmente, digital. La creación de valor ya se está desplazando hacia el software, los datos y las plataformas, y quien no esté en condiciones de competir en ese terreno quedará relegado. España tiene una oportunidad real de liderar en Europa. La industria, la tecnología y los casos de uso ya existen. El momento es ahora”, subraya Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC.
España ya está en el mapa
Uno de los mensajes más relevantes del informe es que España no parte de cero. El país lleva años construyendo una base de proyectos reales que lo sitúan entre los más activos de Europa en movilidad conectada y automatizada.
En Galicia, el corredor ITS SISCOGA prueba en condiciones reales servicios cooperativos de vehículo conectado y maniobras autónomas. En el País Vasco, el Basque Connected Corridor también actúa como banco de pruebas para conducción autónoma y percepción colaborativa, mientras que DBUS, el operador de transporte urbano de Donostia-San Sebastián, ha diseñado un piloto de transmisión de vídeo en tiempo real desde flota urbana mediante conectividad 5G. En Vizcaya, el sistema de peaje Satelise (desarrollado por Cintra con GMV como socio tecnológico) aplica posicionamiento satelital y reconocimiento de matrículas para eliminar los pórticos físicos en un modelo de cobro en flujo libre interoperable.
En el ámbito urbano, Madrid lidera con su estrategia Madrid 360, que integra predicción de tráfico mediante IA, y con el proyecto europeo DUET en Las Rozas, que utiliza gemelos digitales para modelar y anticipar el comportamiento de infraestructuras urbanas. Barcelona, por su parte, impulsa a través de la Autoridad del Transporte Metropolitano el proyecto deployEMDS, un ecosistema de gobernanza de datos multioperador para el transporte público regional que integra servicios de autobús y transporte bajo demanda con estándares europeos de interoperabilidad. Ciudades como Valencia, Santander o Vitoria-Gasteiz lideran además iniciativas de datos abiertos de movilidad y espacios de datos entre operadores.
El ecosistema se apuntala también desde la investigación y la validación. Centros como CTAG (referente europeo en estandarización de gemelos digitales para automoción) o IDIADA conectan los desarrollos industriales con entornos virtuales de prueba que aceleran los ciclos de validación y reducen el riesgo antes de los despliegues reales. Es, en suma, un ecosistema con capas: no solo proyectos piloto en carretera, sino también capacidad de I+D, centros de pruebas y empresas tecnológicas que ya compiten en el mercado europeo.
A ello se suma el PERTE Chip, que movilizará más de 12.250 millones de euros hasta 2027 para reforzar el ecosistema español de microchips, pieza clave del vehículo del futuro, con proyectos como la planta de semiconductores fotónicos SPARC Foundry en Vigo o la nueva fábrica avanzada de Diamond Foundry y SETT en Cáceres.
¿Qué le falta a España para liderar la movilidad del futuro?
Desde AMETIC advierten que España se encuentra ante una ventana estratégica que exige pasar de la acumulación de pilotos a una agenda de país con escala. Y señala dos condiciones sin las cuales esa transición no será posible.
La primera es la gobernanza del dato. Los vehículos conectados generan ya hasta 25 GB de información por hora, pero Europa arrastra un problema estructural de fragmentación: los datos de movilidad existen en silos incompatibles, y las grandes tecnológicas no europeas están capitalizando ese vacío. La reciente Ley de Movilidad Sostenible (Ley 9/2025) da un paso relevante al definir el Espacio de Datos Integrado de Movilidad (EDIM) como plataforma unificada para el intercambio de datos de transporte. Los proyectos de espacios de datos cofinanciados por NextGenerationEU alcanzan además un hito crítico de financiación a mediados de junio de 2026, lo que hace especialmente urgente articular alternativas de continuidad público-privada para no perder lo construido.
La segunda condición es la ciberseguridad. De acuerdo con ENISA, el sector de la movilidad ya es el segundo más ciberatacado en Europa (con un 7,5% de los ataques, 3 puntos por encima del sector financiero), y el aumento de la conectividad de vehículos e infraestructuras amplía esa superficie de exposición. La seguridad, concluye el whitepaper, debe integrarse por diseño desde el primer momento en cada componente del sistema.
“El sector digital español tiene aquí un papel estructural. Podemos y debemos ser el puente entre industria y administraciones, impulsar los proyectos tractores y contribuir a definir los estándares que marcarán la movilidad europea. Convertir la movilidad en un motor de crecimiento y liderazgo tecnológico para España depende de que seamos capaces de combinar inversión, regulación inteligente y colaboración público-privada efectiva”, concluye Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC.