A raíz de un artículo reciente de hayCanal, relacionado con el uso de la tecnología para mejorar la seguridad en actividades deportivas en la naturaleza, y por aquello de que en un blog lo que se supone que mejor funciona es escribir sobre las experiencias vividas por uno mismo, este montañero va a aportar su granito de arena sobre el asunto.
Primero una aclaración, sobre el título. Resulta que un día vi una pintada en una pared que me pareció rizar un rizo ya rizado: HATE ANTI "A", donde "A" es un colectivo que no quiero nombrar porque no queda ni elegante ni sensato, pero del que puedo decir que se caracteriza sobre todo por odiar. Así pues, un "ANTI A" es uno que odia a otros que odian, con lo que ponerle un "HATE" delante es como elevarlo a un tercer nivel. Entonces imaginé cómo sería poner otro "anti" delante de la pintada, y luego añadir otro "hate", y seguir así en una cadena sucesiva de "antis" y "hates" alternativos. Cuando conseguí pronunciarlo sin trabarme la lengua el resultado parecía una versión lingüística de los Números de Fibonacci, por lo que lo llamé "el fractal del odio". Además, es como la versión negativa de lo que les pasa a los recién enamorados cuando hablan por teléfono: "Y yo a tí", "pero yo a tí más", "no, yo más", "que no tonto", "venga cuelga", "no, cuelga tú", etc. En la versión "hater" sería más o menos así: "Te odio", "y yo a tí", "pero yo a tí más", "que no bobo, que yo a tí más", "¡Que te calles ya, hijo de...!". Aunque parezca que todo esto no tiene mucho que ver con el tema, yo creo que es precisamente una metáfora muy adecuada del mismo, ahora veréis...
Esta semana nos hemos despedido de un compañero que como le decimos, “menos mal que está del lado de los buenos” porque sabe un montón sobre internet y siempre resalta que para lo que algunos ven internet como una pradera verde, él lo ve como un mundo oscuro y fangoso y nos intenta hacer entender que internet no es un juego y hay que tratarlo con mucho respeto.
Hace un tiempo escribí una entrada dedicada a los nostálgicos de la tecnología obsoleta (o aparentemente obsoleta, ojo). Aunque centré el tema en el irreductible (como la aldea gala de Astérix) teletexto de televisión, también mostré más ejemplos, y mencioné la posibilidad de desarrollar otro en concreto: Los antiguos videojuegos de 8 bits. Como hay no pocos seguidores del Pulpo en las redes que son gamers, me parece justo cumplir lo prometido, y de paso contar mi experiencia personal.
A falta de que mi compañera Rachel pueda estar preparando algún post sobre el asunto cibercriminal de la semana (y posiblemente del año), cosa que ignoro pero que podría ser ya que ella ahora está en su trabajo más cerca de cuestiones de seguridad informática, la urgencia manda y no podíamos esperar más tiempo sin mencionar el ciberataque global de Wanna Cry.