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Cartera Europea de Identidad Digital

Cartera Europea de Identidad Digital

Cinco claves para preparar a las empresas ante el despliegue de la Cartera Europea de Identidad Digital en España

Gonzalo Alonso, CEO de Ditto y exdirector de Google en América Latina

 

La Cartera Europea de Identidad Digital (EUDI Wallet) marcará un nuevo paso en la transformación de la identidad digital en Europa. Antes de finalizar 2026, todos los Estados miembros deberán ofrecer al menos una cartera que permita a ciudadanos, residentes y empresas acreditar su identidad y compartir credenciales verificables para acceder a servicios públicos y privados en distintos países.

Para las empresas, esta evolución puede agilizar procesos como la apertura de cuentas bancarias, contribuir a reducir el fraude documental y facilitar la verificación de clientes transfronterizos. Sin embargo, aprovechar su potencial exigirá adaptar los sistemas actuales y preparar los procesos de identificación, autenticación y prevención del fraude. Estas son cinco claves para hacerlo.

1. Integrar la cartera en un modelo común de identidad

Antes de incorporar la EUDI Wallet, las empresas deberían revisar cómo gestionan actualmente la identificación, la autenticación y la prevención del fraude, y qué herramientas utilizan para cada función. Si estos sistemas operan de forma aislada, añadir otra solución podría aumentar la fragmentación y dejar nuevas brechas de seguridad.

La recomendación es integrar la cartera como una credencial más dentro de un modelo común de identidad, conectándola con los sistemas existentes en lugar de gestionarla de forma independiente. Así, las distintas herramientas podrán compartir señales relevantes y ofrecer una experiencia más coherente, sin multiplicar los controles que debe superar el usuario.

2. Mantener la seguridad después de verificar la identidad

Las empresas no deberían dar por segura una interacción únicamente porque el usuario haya acreditado su identidad correctamente al registrarse o iniciar sesión. Un dispositivo puede verse comprometido, una aplicación puede haber sido manipulada o una sesión legítima puede acabar bajo el control de un atacante.

Para reducir estos riesgos, conviene comprobar de forma continua la integridad del dispositivo y de la aplicación, y adaptar los controles al riesgo de cada operación. Consultar un saldo no debería exigir necesariamente las mismas comprobaciones que añadir un beneficiario o autorizar una transferencia elevada. De esta forma, las empresas pueden reforzar la protección donde más importa sin añadir fricción innecesaria a las operaciones habituales.

3. Solicitar únicamente los datos necesarios

La divulgación selectiva es una de las posibilidades más relevantes de la identidad digital europea. Permite, cuando la credencial y el caso de uso lo permiten, demostrar un atributo concreto (como ser mayor de edad) sin revelar información adicional, como la fecha de nacimiento exacta.

Las empresas deberían revisar qué datos necesita realmente cada proceso y adaptar sus formularios y mecanismos de verificación para solicitar sólo los imprescindibles. También conviene evitar almacenar copias completas de documentos cuando no sea necesario. Reducir la cantidad de información personal conservada limita la exposición ante posibles filtraciones y permite incorporar la privacidad desde el propio diseño del servicio.

4. Reforzar la recuperación de cuentas y la atención al cliente

La integración de nuevas credenciales debe contemplar toda la relación con el usuario, no solo el momento inicial de identificación. Las empresas deberían vincular las credenciales verificadas con los registros de clientes existentes y revisar cómo comprueban la identidad cuando alguien pierde el teléfono, necesita recuperar una cuenta o contacta con atención al cliente.

Estos procesos pueden convertirse en un punto débil si recurren a preguntas de seguridad fáciles de averiguar o dependen demasiado del criterio individual de un empleado. Aprovechar una identidad previamente verificada, junto con controles adicionales cuando exista riesgo, puede ayudar a cerrar estas vías de acceso y evitar que una autenticación robusta quede neutralizada por un procedimiento de recuperación más débil.

5. Planificar una adopción gradual y mantener alternativas

La EUDI Wallet convivirá durante años con documentos físicos y otros métodos de identificación. Además, los Estados miembros avanzan a distintos ritmos, por lo que las empresas deberían planificar su integración por fases, comprobar la compatibilidad con sus sistemas y prepararse para gestionar credenciales de distintos países sin tener que reconstruir sus procesos para cada mercado.

La preparación tecnológica debe ir acompañada de una estrategia de adopción. Para fomentar el uso de la cartera, las empresas deberían explicar sus ventajas de forma clara, como agilizar el registro, reducir comprobaciones repetitivas y compartir menos datos personales. También es importante mantener alternativas adecuadas para quienes no quieran utilizarla o tengan dificultades para hacerlo. La adopción dependerá no solo de las obligaciones aplicables a cada servicio, sino también de que los usuarios confíen en la herramienta y perciban un beneficio real.


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