Ojo cuidado con la Tontería Artificial
Volvemos de vacaciones, y los temas que tratar en un blog sobre tecnología informática siguen siendo los mismos; nada parece haber cambiado. Y sí amigos, en la cúspide sigue estando la Inteligencia Artificial.
Volvemos de vacaciones, y los temas que tratar en un blog sobre tecnología informática siguen siendo los mismos; nada parece haber cambiado. Y sí amigos, en la cúspide sigue estando la Inteligencia Artificial.
Amigos, al final lo hemos conseguido: Aquello de ser el último en cambiar el viejo móvil con 3G y teclado físico por uno de los actuales smartphones (ojo con lo de actuales, que del primer iPhone ya han pasado 18 años…) ha dejado de ser motivo de mofa, para convertirse en una nueva moda casi “cool”.
Dado que esta ya no es época para plantear exámenes, tendremos que dejar para septiembre un posible test sobre la temática de nuestra anterior entrada, los altos cargos relacionados con la tecnología informática. Sin embargo, no nos resignamos a quedarnos sin probar otra cosa.
Pues otra ficción sobre inteligencia artificial que todavía no habíamos visto en este blog, y eso que pertenece a la época pre – boom de la IA generativa. Como debe ser, aquí estamos para corregir esa carencia en nuestra cada vez más amplia “biblioteca de reseñas seriéfilas tecnológicas”.
Hoy os vamos a ofrecer un estudio de Samsung sobre privacidad digital, en el que se arrojan datos sobre la preocupación de la gente por este asunto, pero sin buscar las causas de por qué en nuestro país es mayor que en el resto de Europa el estrés que nos produce que nuestros datos puedan acabar en manos de otros.
Llegan las vacaciones de verano (al menos para nosotros), y lo canónico sería publicar una entrada típica playera que quede resultona para las fechas en que estamos. Pero ya sabéis que el Pulpo va a contracorriente, y además ocurre que, salvo que la eliminemos, la entrada playera se seguiría viendo (teniendo en cuenta nuestro ritmo semanal de publicación) cuando el canon esté pidiendo cosas tipo hojas amarillas cayendo al suelo, gente recogiendo setas, o ciervos berreando.
Aprovechando que el valor del bitcoin ha vuelto a petarlo de nuevo, mientras los estadounidenses están celebrando una posible nueva tradición de las suyas, llamada esta vez “Crypto Week”, vamos a tratar hoy un tema dentro del apasionante mundo de las criptomonedas que, como tantos otros de este ámbito, suele traer polémica, pero que además tiene un punto de eso que tanto nos gusta en este blog, que es la filosofía del chascarrillo.
En una época del año en la que proliferan los artículos con decálogos de consejos para hacer frente con seguridad y precaución a los riesgos del verano (especialmente al soporífero calor), nosotros nos salimos por la tangente y tratamos algo que, por un lado, tiene más que ver con nuestro ámbito (el tecnológico), pero por otro ya podríamos haber tocado hace mucho tiempo.
El WiFi es esa tecnología de conectividad que, desde hace ya más de 25 años (se creó en 1999) suministra a nuestros hogares algo tan diariamente utilizado como la electricidad que nos dan los enchufes o incluso el agua que sale por los grifos. Por supuesto, algo así también merecía uno de esos maravillosos e imprescindibles Días Mundiales, que en el caso del WiFi se celebra cada 20 de junio.
Ya estábamos tardando en retomar la tecnología de moda en el blog. La cosa está tan a full que llevamos ya un par de años o más con la inteligencia artificial en la palestra y el boom no se viene abajo. A este paso, se va a convertir en el reggaetón de la informática.
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