Ciberamenazas estivales
Ahora que entramos oficialmente en el verano, se acaban las temperaturas veraniegas y volvemos a las primaverales. Y me da que no soy el único que prefiere que se produzca esta segunda parte de esa paradoja.
Ahora que entramos oficialmente en el verano, se acaban las temperaturas veraniegas y volvemos a las primaverales. Y me da que no soy el único que prefiere que se produzca esta segunda parte de esa paradoja.
ADVERTENCIA: En este artículo hay alguna “pista de SPOILER” (pero no totalmente explícita) que no hemos tenido más remedio que hacer para incluir un chiste (es nuestra idiosincrasia); lo malo es que el chiste solo lo pillarán quienes hayan visto la serie (que no serán muchos).
En los últimos tiempos hemos visto revoluciones en varios sectores. Por supuesto, la que nos atañe a nosotros (la del tecnológico) ha sido tratada en multitud de entradas de este blog. Pero hoy en particular vamos a relacionar esa con otra revolución: la de la gastronomía.
Como podéis comprobar, esta semana nos ha dado por los algoritmos, después del post del lunes, lo cual refuerza el título de esta nueva entrada. Hoy la cosa se puede tratar de forma más liviana e incluso con cierto humor, lo cual no significa que el tema no sea serio.
Amigos amantes del deporte de alto grado de técnica y profundos valores de emoción y belleza, así como fans de la competición de los videojuegos de mayores cotas de innovación tecnológica, estáis de suerte, porque por fin se ha convertido en oficial el deporte más avanzado y espectacular de la historia del progreso humano: ¡Os va a estallar la cabeza!
¡Madre del amor hermoso qué bochorno y qué sofoco! Sí amigos, nosotros también vamos a sucumbir a la sagrada tendencia del periodismo de calado que consiste en hablar de la ola de calor de la que todo el mundo habla, porque es lo que toca. De eso, y del verano en general, pero aplicado a lo nuestro, que es la tecnología.
No vamos a sorprender a estas alturas a los más avisados en informática, y probablemente tampoco a muchos que no llegan a ese nivel, pero alguno puede quedar todavía que piense que con proteger el ordenador y, como mucho, el móvil, se puede quedar tranquilo. Por eso sigue siendo pertinente dedicar entradas como esta para advertir del peligro.
Ya nos vale: Tantos años y tantas entradas intentando ser graciosetes con la tecnología a través de este blog, y todavía no nos habíamos parado a hablar detenidamente de una de las costumbres humorísticas más representativas de la era digital: los memes. Ya tocaba, pues.
Últimamente hablamos mucho de redes sociales, en alguna ocasión para mostrar su parte más negativa, como relata la película que hace poco reseñó el Pulpo Boyero tecnológico, La columnista. Sin embargo, no todo tiene por qué tener un fin negativo en estas plataformas.
Con el anuncio de la producción de una nueva temporada de Black Mirror, al Pulpo se le avecinan futuras horas de entretenimiento y también de reseñas en este su blog, pero para eso todavía queda tiempo. De momento, hoy nos habla de una película no muy publicitada, y que le ha parecido infravalorada por crítica y público.
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