La sofisticación de los ciberataques dirigidos al sector industrial
Las técnicas de los ciberdelincuentes para lanzar ataques dirigidos alcanza un grado de detalle sorprendente.
Las técnicas de los ciberdelincuentes para lanzar ataques dirigidos alcanza un grado de detalle sorprendente.
Aunque los datos del crecimiento del paro en España se han moderado un poco en mayo, siguen siendo obviamente negativos, y los estragos de la crisis en el mercado laboral están dejando un panorama que no por esperable deja de ser desolador. En este escenario, los ciberdelincuentes vuelven a mostrar la misma falta de escrúpulos que han tenido aprovechando la temática directa de la pandemia, y un informe muestra cómo también están sacando partido a la necesidad de la sociedad por reactivar la actividad, distribuyendo malware a través de archivos adjuntos de supuestos CV en correos electrónicos.
El serial de la desinformación y las fake news en Internet estrena un nuevo capítulo, uno de los más polémicos y mediáticos hasta la fecha, que es el conflicto surgido entre la red social Twitter y el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. La aplicación de pajarito azul ha implementado por primera vez sobre mensajes del mandatario su reciente herramienta de notificaciones de advertencia sobre informaciones falsas o engañosas.
Okta, especialista en soluciones de gestión de identidades de empresa, acaba de publicar su informe The New Workplace: Re-imagining Work After 2020 , que analiza los desafíos tecnológicos y culturales a los que se enfrentan los trabajadores europeos.
En las últimas semanas están llegando a la redacción de Hay Canal múltiples noticias del entorno de la ciberseguridad. Ya es algo habitual que sea el ámbito más recurrente del sector IT, al menos a nivel informativo, pero en estos tiempos tan especiales los ciberataques se han multiplicado. Este es un nuevo caso de amenaza para los sistemas informáticos, y de nuevo sobre uno de los tipos de malware que más están apareciendo, los troyanos.
Los ciberdelincuentes ya no las tienen todas consigo y se muestran más desconfiados de lo habitual. El empeño de las fuerzas del orden en perseguir sus ciberataques y el consiguiente éxito de las operaciones policiales ha propiciado que el mercado clandestino de los crímenes cibernéticos esté recurriendo a estrategias más cautelosas.
En mayo hemos continuado viviendo la situación excepcional de pandemia provocada por la COVID-19, una realidad que los delincuentes no han dudado en explotar, no tanto como temática, sino para seguir aumentando la distribución de sus amenazas.
Para profanos en la materia, hablar de la necesidad de asegurar el suministro ininterrumpido de electricidad para las infraestructuras críticas y de la posibilidad de que éstas sufran ataques a la seguridad informática, podrían parecer dos tipos diferentes de preocupaciones, incluso creer que la única de las dos a la que deberíamos hacer referencia en esta página web es la segunda. Nada más lejos de la realidad; ambos riesgos tienen relación o, para ser más exactos, conexión.
Acabamos la semana pasada con noticias de ciberamenazas en portada y, confirmando la tendencia que ello demostraba, empezamos la siguiente por los mismos derroteros. Como siguen siendo muchas las notas de prensa que recibimos al respecto, hay que seguir dándoles cobertura. Esta en concreto muestra lo que también es tendencia en el sector, el objetivo de los móviles para los hackers malintencionados, aprovechando su incesantemente creciente uso, así como su vulnerabilidad.
Por muy manido que esté el tema del ransomware, no dejan de sucederse los ciberataques de este tipo. No parece ser un miedo al que los responsables de las empresas se acostumbren, pese a que a estas alturas ya no sorprende como en la época en que floreció Wannacry.
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