AFM Cluster y AER Automation crean ÁNIMA, la Asociación Española de Robótica Humanoide e IA Física
La organización representante de la Fabricación Avanzada y Digital en España AFM Cluster y la Asociación Española de Robótica y Automatización, AER Automation, han anunciado que, fruto de su alianza, han creado ÁNIMA, la Asociación Española de Robótica Humanoide e IA Física.
La nueva organización que nace con el objetivo de agrupar, representar e impulsar el desarrollo de este emergente ecosistema tecnológico e industrial en España.
ÁNIMA reúne bajo una misma iniciativa a fabricantes de robots humanoides, sus componentes y sistemas, desarrolladores de inteligencia artificial y software, integradores, centros tecnológicos y universidades, así como a las empresas usuarias que comienzan a explorar las posibilidades de estas nuevas tecnologías.
La asociación nace en un momento en el que la evolución de la robótica humanoide se ha acelerado de manera extraordinaria. Lo que hasta hace poco se encontraba principalmente en laboratorios y proyectos experimentales empieza a trasladarse a fábricas, talleres, almacenes y otros entornos industriales. Sin olvidar las posibilidades que surgen en ámbitos como la asistencia en los hogares, el cuidado de las personas, y otros servicios.
Con competiciones internacionales de robots humanoides logísticos, anuncios de producción a gran escala de fabricantes asiáticos, europeos y estadounidenses, etc., el sector está entrando en una nueva etapa marcada por la industrialización de la tecnología y la exploración de aplicaciones reales.
“Estamos ante una nueva etapa de la robótica. La convergencia entre inteligencia artificial y robótica está acelerando el desarrollo de robots humanoides cada vez más autónomos, versátiles y capaces de desenvolverse en entornos pensados para las personas”, señala Carlos Méndez, presidente de ÁNIMA y CSO de ARITEX. Las vicepresidencias recaen en Francesco Ferro, CEO de PAL Robotics y en Agustín J. Sáenz, director de estrategia, mercado y tecnología de TECNALIA y la secretaría en Alfonso Ganzabal, CEO de SISTEPLANT, todas ellas organizaciones pioneras en robótica humanoide e IA física.
De la inteligencia artificial a la IA física
Detrás de esta aceleración existe una combinación de avances tecnológicos que están convergiendo al mismo tiempo: actuadores cada vez más compactos y eficientes, computación de altas prestaciones, nuevos sensores, sistemas avanzados de visión, simulación, aprendizaje por imitación y modelos de inteligencia artificial capaces de relacionar percepción, lenguaje y ejecución de tareas.
Es lo que comienza a conocerse como IA física: trasladar las capacidades de la inteligencia artificial al mundo físico, permitiendo que las máquinas perciban su entorno, comprendan situaciones y actúen sobre ellas.
Los robots humanoides representan una de sus expresiones más visibles. Su principal particularidad es que reproducen total o parcialmente la organización funcional del cuerpo humano, lo que les permite desenvolverse en entornos originalmente diseñados para personas y convivir con ellas de manera segura.
Esta característica abre la puerta a automatizar operaciones que hasta ahora resultaban complejas o poco rentables, especialmente en escenarios de alta variabilidad, tareas cambiantes o instalaciones difíciles de modificar.
Pero la IA física va mucho más allá de los robots humanoides. Estas capacidades de percepción, razonamiento y acción pueden incorporarse también a robots industriales y colaborativos, sistemas móviles autónomos, máquinas-herramienta y, en general, a todo tipo de maquinaria y equipos, dotándolos progresivamente de mayores niveles de autonomía, capacidad de adaptación e interacción con su entorno.
Esta visión amplia de la IA física explica también la alianza entre AFM Cluster y AER Automation para impulsar ÁNIMA. La experiencia de ambas organizaciones que representan a más de 1.000 empresas de robótica, automatización, digitalización, máquina-herramienta y tecnologías de fabricación permite conectar el desarrollo de los humanoides con un tejido industrial mucho más amplio, en el que la inteligencia artificial está llamada a transformar no solo los robots, sino también las máquinas y los sistemas productivos.