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Android, una capacidad de elección constante

Android, una capacidad de elección constante

En 2007 lanzamos Android, un sistema operativo gratuito y de código abierto. Por entonces, los smartphones eran unas rarezas caras. Quisimos cambiar eso – para estimular la innovación y dar más opciones a los usuarios – ¡y funcionó!

Android permite a los fabricantes evitar la compra o la elaboración de sistemas operativos móviles caros. El resultado de ello es que los smartphones se encuentran ahora disponibles a unos precios mucho más reducidos –a partir de 45 euros– permitiendo que un número mucho mayor de usuarios pueda acceder a ellos. En la actualidad, más de 24.000 dispositivos de más de 1.300 marcas se encuentran equipados con Android. Asimismo, desarrolladores europeos pueden distribuir sus apps a más de mil millones de personas en todo el mundo. Android no es un callejón estrecho de un único sentido, sino una vía amplia y dinámica que ofrece una gran capacidad de elección.

El pasado mes de abril, la Comisión Europea envió un Pliego de Cargos, en donde indicaba sus preocupaciones sobre nuestra gestión de compatibilidad de Android y la distribución de nuestras propias aplicaciones. La respuesta hoy presentada muestra que el ecosistema de Android equilibra cuidadosamente los intereses de usuarios, desarrolladores, fabricantes de hardware y operadoras de redes móviles. Android no ha causado daños a la competencia, sino que ha hecho que aumente.

Para comenzar, el caso de la Comisión se basa en la idea que afirma que Android no compite con Apple. No lo vemos así. Y parece que tampoco lo ve Apple. Ni los fabricantes de teléfonos. Ni los desarrolladores. Ni los usuarios. De hecho, el 89% de los encuestados para el estudio de mercado hecho por la Comisión confirmó que Android y Apple compiten. Ignorar esta competencia entre plataformas es ignorar la principal característica que define el entorno actual de los smartphones.

En segundo lugar, nos preocupa que el documento de la Comisión infravalora la importancia de los desarrolladores y los peligros que supone la fragmentación del ecosistema móvil. Los desarrolladores —aproximadamente unos 1.3 millones en Europa en 2015— dependen de un marco estable y consistente para hacer su trabajo. Cualquier fabricante puede descargarse Android y modificarlo como lo desee. Pero esa flexibilidad también convierte a Android en un sistema operativo vulnerable a la fragmentación, un problema que ha planteado un auténtico trastorno a previos sistemas operativos como Unix y Symbian. Cuando cualquier individuo puede modificar tu código, ¿cómo puedes asegurar la existencia de una versión común y consistente del sistema operativo, para que los desarrolladores no sufran las molestias o los gastos que supone la creación de múltiples versiones de sus apps?

Para gestionar este reto, colaboramos con fabricantes de hardware para crear un nivel básico de compatibilidad entre dispositivos Android. Fundamentalmente, ofrecemos a los fabricantes de teléfonos una amplia libertad a la hora crear unos dispositivos que van más allá de este nivel básico. Esta es la clave: nuestros acuerdos de compatibilidad permiten esta variedad, ofreciendo al mismo tiempo a los desarrolladores la confianza que precisan para crear apps que funcionen con facilidad en miles de teléfonos y tablets diferentes. Este equilibrio estimula la competencia entre dispositivos Android y entre dispositivos Android y los iPhones de Apple.

Las reglas para la compatibilidad de Android ayudan a minimizar la fragmentación y para mantener un ecosistema saludable para los desarrolladores. El 94% de los entrevistados que respondieron las preguntas sobre la fragmentación en uno de los estudios de mercado de la Comisión afirmó que la fragmentación daña a la plataforma Android. Los desarrolladores están muy preocupados por ello, y nuestros competidores con sistemas propietarios (que no se encuentran afectados por este mismo riesgo) nos critican habitualmente por este motivo. La propuesta de la Comisión puede empeorar la fragmentación, dañando a la plataforma Android y a la competencia en telefonía móvil.

En tercer lugar, la Comisión también se cuestiona nuestra forma de suministro de algunas apps como parte de un paquete de aplicaciones. Ningún fabricante está obligado a preinstalar ninguna aplicación de Google en un teléfono Android. Sin embargo, sí ofrecemos a los fabricantes un paquete de aplicaciones para que cuando adquieras un nuevo teléfono, tengas acceso a un conjunto de servicios básicos conocidos. La competencia de Android, incluyendo el iPhone de Apple y el teléfono Windows de Microsoft, no sólo hacen lo mismo sino que brindan muchas menos opciones en las aplicaciones que vienen preinstaladas en los dispositivos. En Android, las apps de Google representan habitualmente menos de un tercio de las apps precargadas en el dispositivo (y solo una pequeña parte de la memoria del dispositivo Android). Un usuario puede eliminar cualquiera de nuestras apps cuando lo deseen. Y los fabricantes de hardware y las operadoras pueden preinstalar apps de otras compañías junto a las nuestras. En términos de competencia, esto significa que no existe ninguna restricción.

También hay una gran cantidad de pruebas que indican que los consumidores pueden elegir fácilmente las apps que desean – algo que la Comisión ha reconocido en otras investigaciones. El usuario medio de Android en Europa descarga unas 50 apps adicionales en sus dispositivos. La descarga y la sustitución de una app o de un widget es un proceso sencillo — puedes hacerlo en treinta segundos. Los usuarios descargaron 65.000 millones de apps de Google Play en 2015 – esto representa una media de más de 175 millones de apps cada día. Y, desde 2011, las apps que ofrecen unas prestaciones similares a las de nuestro paquete de aplicaciones han sido descargadas casi 15.000 millones de veces. De nuevo, no hay prueba alguna de restricciones al respecto.

Mientras que muchas apps preinstaladas no tienen éxito y muchas otras han triunfado enormemente a través de descargas de los usuarios – pensemos en Spotify o Snapchat. Nuestro punto de vista mantiene de forma explícita la libertad de los usuarios para elegir estos tipos de nuevas apps.

Por último, la distribución de productos como Google Search en combinación con Google Play nos permite ofrecer todo nuestro paquete de aplicaciones de forma gratuita, en vez de –por ejemplo– cobrar una tarifa de licencia por adelantado. Esta distribución gratuita es una solución muy eficiente para todos, ya que reduce el precio para los fabricantes de teléfonos y para los consumidores, permitiéndonos al mismo tiempo seguir realizando inversiones importantes en Android y Play.

Por último, la Comisión cuestiona algunos de nuestros acuerdos para distribución de beneficios y las configuraciones por defecto para realizar búsquedas en nuestras licencias de app móviles. Aunque pensamos que estas cláusulas eran legítimas por razones que explicamos en el documento que presentamos hoy, las hemos reducido progresivamente durante los últimos años, principalmente como respuesta a las preocupaciones expresadas por la Comisión. Es un momento maravilloso para adquirir un Smartphone.

Los dispositivos móviles de hoy en día muestran todas las señales de una competencia feroz con una amplia gama de modelos de negocio: desde modelos integrados verticalmente, como el iOS de Apple, hasta sistemas de código abierto como Android. La rápida innovación, la amplia variedad, así como los precios decrecientes que observamos en los smartphones son la marca distintiva de una fuerte competencia.

Android ha posibilitado la aparición de una nueva generación de innovación y de competencia entre plataformas. Se mire por donde se mire, es la más abierta, flexible y diferenciada de todas las plataformas móviles.

Pero las plataformas de código abierto son unos ecosistemas frágiles. Sobreviven y crecen basándose en unas reglas que equilibran las necesidades de todos los participantes, incluyendo los usuarios y los desarrolladores. El punto de vista de la Comisión podría afectar a este equilibrio y enviar una señal involuntaria para favorecer a las plataformas cerradas frente a las plata formas abiertas. Esto significaría menos innovación, menos alternativas, menos comp etencia y unos precios más altos. Ese no sería un mal resultado para nosotros. Sería un resultado negativo para desarrolladores, para fabricantes de teléfonos, para operadores y, lo más importante, para los consumidores.

Estos son los argumentos que hoy presentamos a la Comisión Europea. Y esperamos poder continuar dialogando.

 

Publicado por Kent Walker, vicepresidente senior y General Counsel, Android, Google