¿Debería la IA ir más despacio?
¿Por qué los líderes de la IA quieren ahora que vayamos más despacio?
Fede Rousaud, Cloud Apps & Data Business Unit Managing Director en Director en VISEO IBERIA

Estos últimos días hemos vivido un estallido repentino de mensajes sobre la IA que lejos de sorprender por el mensaje en sí (los augurios apocalípticos de una IA desbocada como dibujaba James Cameron hace 35 años no son nuevos), sino por los mensajeros: Dario Amodei "abría" la caja de los truenos, al que le seguían otros como Sam Altman o Elon Musk. Quienes hace poco abogaban por una desenfrenada carrera en el desarrollo de los modelos de IA, plantean ahora la necesidad de una prudencia basada en una idea central: o vamos más lentos o perderemos el control con consecuencias imprevisibles y probablemente indeseables.
El patrón no es nuevo. La velocidad en el desarrollo de tecnologías expansivas y disruptivas (como lo fueron, por ejemplo, internet, el cloud, las redes sociales y ahora la IA) lleva implícito este tipo de transición:
- Internet: primero crecimiento sin restricciones… luego preocupación por la ciberseguridad y regulación.
- Cloud: primero adopción masiva… luego necesidad de seguridad y compliance
- Redes sociales: expansión sin límite… ahora, debate sobre supervisión y control
- La IA: carrera sin freno por la capacidad… ahora emerge el debate sobre freno y regulación
El problema no deriva de la tecnología en sí, sino de la desincronización que existe entre la velocidad de la tecnología, que avanza exponencialmente, la velocidad de las organizaciones (que necesitan entender el cambio, evaluar el riesgo, adquirir capacidad, y transformarse para adoptar la tecnología dándole valor real), y la velocidad de la sociedad, la más lenta de todas, (con la necesidad del debate público, el consenso político, la maduración de la regulación, el proceso de adopción, y la dependencia de factores geopolíticos e intereses algo más peregrinos).
Con la IA el problema se repite e incluso diría que se agrava, porque comprime décadas en años, porque es una tecnología no solo que viene acelerada, sino que ella misma sirve para acelerarse y para acelerar otras tecnologías. ¿El problema es pues de gobernanza y regulación?... Creo que no. ¿Es un problema de tecnología? Creo que tampoco. Creo que el problema es de sincronización: es muy complejo sincronizar una tecnología que cada 6 meses da un giro disruptivo con una sociedad apoyada en instituciones que necesitan años para cambiar. La brecha está ahí, y cuanto más acelera la IA más grande es esa brecha.
La diferencia sin embargo entre lo que sucedió con Internet, Cloud o las RRSS y lo que acaba de suceder con la IA está de nuevo en el mensajero. En los anteriores casos, no fueron los líderes tecnológicos quienes emergieron con la necesidad de la gobernanza, control o regulación. La presión se impulsó desde la sociedad y/o las organizaciones que adoptaban la tecnología (los otros actores) por una necesidad derivada de las consecuencias y los efectos negativos cuando empezaron a visibilizarse. Lo tractores tecnológicos se mostraron esencialmente reactivos, no proactivos como ahora parece que sucede. ¿Por qué ahora es distinto?
No tengo una respuesta clara a esa pregunta. Pero hay algunas opciones que veo como posibles "lecturas" que hacen quienes ahora apuestan por el freno y la regulación. Resumo tres...
1. "Si la regulación es inevitable, ¿no será mejor tomar la iniciativa para alinearla lo más posible a mis intereses?"
2. "En el estadio avanzado en el que ya nos encontramos como líder, y ante la dificultad de seguir financiando la inversión requerida, si ponemos barreras y limites, quizás lograremos reducir la aparición de nuevos competidores y por consiguiente, mantener mejor la posición"
3. "La IA está dejando de ser algo emergente y empieza a verse como algo estratégico… ¿debemos madurar como industria? Empujemos en ese sentido… "
Y seguro que hay muchas más opciones. No tengo nada claro por qué ellos y por qué ahora. Lo que me parece bastante seguro es que detrás de esta iniciativa de Dario Amodei, Sam Altman, Elon Musk y los que vengan, hay un interés que será más empresarial que no social.
El tiempo lo dirá, y espero que no tarde mucho…