Nos dirigimos a entornos profesionales más híbridos que únicamente tecnológicos
La transformación digital no parece consistir únicamente en adopción de la tecnología, advierte un experto.
La automatización y la inteligencia artificial están transformando el mercado laboral a una velocidad sin precedentes, pero el verdadero desafío no es tecnológico, sino estratégico.
Así lo sostiene Sergi Simón, asesor académico en EALDE Business School, quien alerta de que “estamos automatizando muy rápido, pero todavía no hemos decidido bien qué no deberíamos automatizar”.
Desde su doble perspectiva como consultor en gestión de riesgos y sostenibilidad y como docente en formación directiva, Sergi Simón apunta a un error recurrente en el debate público y es el de confundir profesiones con habilidades.
“Las profesiones que más van a crecer en 2026 no serán necesariamente las más tecnológicas, sino las más híbridas, es decir, aquellas capaces de combinar tecnología suficiente con criterio humano, contexto, responsabilidad y capacidad de decisión bajo incertidumbre”, explica el asesor académico de la escuela de negocio.
Más empleo, pero menos tareas humanas tal y como las conocíamos
Los datos avalan esta tesis. Según el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum, de aquí a 2030 la creación y desplazamiento de empleo afectará al 22% de los puestos actuales. Se crearán unos 170 millones de nuevos roles y desaparecerán 92 millones, con un saldo neto positivo. “No estamos ante un apocalipsis laboral, sino ante una recomposición profunda”, señala Sergi Simón.
El cambio, subraya, no se producirá tanto en los puestos como en las tareas. Hoy, cerca del 47% de las tareas siguen siendo realizadas principalmente por humanos, frente a un 22% dominado por tecnología y un 30% de ejecución combinada. Hacia 2030, se espera una distribución casi equilibrada. “Por eso lo que va a crecer no es solo la programación, sino la capacidad de rediseñar el trabajo, gobernar automatizaciones y decidir dónde la máquina debe apoyar y dónde no debe decidir”, afirma el experto de EALDE Business School.
El crecimiento no estará solo en los perfiles ‘tipo Silicon Valley’
Aunque la demanda de especialistas en datos, IA o ciberseguridad seguirá aumentando, el mayor crecimiento en volumen absoluto se dará en los sectores que constituyen la base de la economía. El WEF identifica un aumento significativo de empleo en agricultura, logística y reparto, construcción, economía de los cuidados y educación.
Este fenómeno se cruza, además, con una tendencia demográfica clave. Según el OECD Employment Outlook 2025, los países desarrollados afrontan un ‘demographic crunch’: el estancamiento o declive de la población en edad de trabajar, junto con una mayor demanda de servicios sanitarios y de cuidados. “Estamos hablando de profesiones donde la productividad no se instala como un software, porque dependen de presencia, confianza, juicio situacional y responsabilidad”, destaca Sergi Simón.
Nuevas habilidades: pensar mejor rodeados de IA
El debate sobre el futuro del trabajo suele centrarse en aprender tecnología, pero los datos apuntan en otra dirección. El WEF estima que el 39% de las habilidades clave cambiarán de aquí a 2030, así como que el pensamiento analítico seguirá siendo la competencia más valorada por siete de cada diez empresas.
Además, el 63% de los empleadores reconoce que su principal freno para adaptarse a la digitalización no es la tecnología, sino la falta de talento preparado o la incapacidad de formar a sus equipos con suficiente rapidez. “La conclusión no es ‘aprende IA’, sino aprende a pensar mejor rodeado de IA”, matiza el asesor de EALDE.
Automatizar sin gobernanza, un riesgo creciente
Uno de los mayores peligros, advierte Sergi Simón, es automatizar decisiones que requieren explicación, trazabilidad y rendición de cuentas. La propia regulación europea va en esa línea. El AI Act, en vigor desde 2024, establece exigencias estrictas para los sistemas de alto riesgo, como los utilizados en selección de personal o en el ámbito sanitario.
“Optimizar sin definir primero qué valor estás protegiendo (derechos, seguridad, equidad o resiliencia), es un riesgo operativo y de modelo”, señala Sergi Simón que sostiene que este enfoque conecta directamente con la sostenibilidad “en ESG muchas decisiones no son solo técnicas; tienen impacto social y se toman bajo incertidumbre. No basta con predecir, hay que justificar”.
El perfil clave en 2026: el profesional híbrido
De cara a 2026, el perfil más valioso será el capaz de operar en la intersección entre tecnología, negocio y criterio humano. No se trata de ‘todos a programar’, sino de profesionales que entiendan los datos y sus límites, el marco regulatorio y las implicaciones éticas de las decisiones. “La mejor estrategia profesional no es ser el más tecnológico, sino el más útil en decisiones complejas con tecnología alrededor”, concluyen desde EALDE Business School.
Como regla práctica, propone una guía clara para empresas y directivos: automatizar lo repetible, acompañar lo ambiguo y reservar para humanos lo crítico o irreversible. Una idea que conecta con la advertencia de la OIT, según la cual uno de cada cuatro trabajadores estará expuesto a la IA generativa, pero la mayoría de los empleos se transformarán más de lo que desaparecerán.
“Transformación más que redundancia. Esa es la pregunta que debería estar en la puerta de cada comité de dirección: ¿estamos rediseñando el trabajo o solo instalando herramientas?”, concluye Sergi Simón.