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La revolución de la IA continúa

La revolución de la IA continúa

En 2023 vivimos el “Big Bang” de la tecnología con la explosión de la IA generativa. En 2025, la GenAI se convirtió en una tecnología mainstream y aparecieron los primeros agentes autónomos. Y, lo más relevante, las grandes empresas —incluida Dell Technologies— empezaron a obtener un ROI real.

En 2026, la IA acelerará aún más. La tecnología empezará a reconfigurar de forma profunda los modelos operativos, los procesos y las cadenas de valor. La clave para las organizaciones será invertir en infraestructuras resilientes, marcos de gobernanza sólidos y ecosistemas colaborativos capaces de sostener esta transformación. John Roese, Global CTO y Chief AI Officer de Dell Technologies, presenta sus predicciones sobre cómo la inteligencia artificial transformará el 2026:

1. Gobernanza: una llamada urgente a la acción

En 2026, la velocidad de evolución de la inteligencia artificial exigirá un replanteamiento profundo de la gobernanza. Durante los últimos años, las organizaciones han incorporado modelos, chatbots y agentes generativos sin un marco regulatorio que garantizara estabilidad y responsabilidad. La industria ha priorizado acelerar la puesta en producción sin construir las estructuras necesarias para una adopción sostenible, generando un ecosistema volátil donde las empresas asumen riesgos operativos crecientes.

Las compañías necesitarán entornos privados donde poder ejecutar modelos con control total y sin depender de servicios externos. Las “fábricas de IA” se convertirán en estándar, pero solo funcionarán si existe una gobernanza adecuada, diseñada junto al sector público y el ecosistema empresarial. Sin ella, la adopción se ralentizará y los beneficios quedarán limitados. La gobernanza no frena la innovación: permite que avance sin comprometer la estabilidad.

2. Gestión del dato: el auténtico pilar de la innovación en IA

A medida que la IA se convierte en motor de transformación, los datos pasan a ser el recurso más valioso. En 2026, la clave no será entrenar modelos más grandes, sino asegurar que los datos estén organizados, enriquecidos y disponibles en tiempo real. La calidad del dato será tan decisiva como la calidad del modelo. Surgirán plataformas de datos diseñadas específicamente para IA, capaces de integrar orígenes diversos y proteger artefactos sensibles.

El dato dejará de ser un repositorio pasivo para convertirse en un activo dinámico que interactúa con agentes, modelos y flujos de inferencia. Con la evolución del enfoque agéntico, los datos alimentarán inteligencia actualizada y contextual en cada proceso. El reto será construir una capa de conocimiento sólida y segura, integrable con entornos híbridos y multicloud, que permita escalar la inteligencia corporativa con fiabilidad.

3. IA agéntica: el nuevo gestor de continuidad operativa

La llegada de la IA agéntica representará un salto significativo en la gestión operativa. Estos agentes no solo ejecutarán tareas puntuales: supervisarán procesos largos, coordinarán equipos y garantizarán la continuidad incluso en entornos complejos. En sectores como industria, energía o logística, podrán detectar desviaciones, anticipar problemas y proponer acciones correctivas en tiempo real.

Esta capacidad permitirá que las operaciones funcionen con mayor fluidez, reduciendo errores y acelerando la toma de decisiones. La IA agéntica actuará como un intermediario entre los objetivos estratégicos y la ejecución diaria, asegurando que cada área opere de forma alineada. Para ello, dependerá de datos actualizados y bien estructurados, ya que su razonamiento estará directamente ligado a la calidad del conocimiento disponible.

4. Las fábricas de IA redefinen la resiliencia y la recuperación ante desastres

La integración de la IA en funciones críticas obligará a replantear la resiliencia de forma radical. Hasta ahora, la recuperación ante desastres se centraba en restaurar sistemas y bases de datos; en la era de la IA, será imprescindible preservar también artefactos como embeddings, modelos ajustados o repositorios semánticos. Sin estos elementos, la inteligencia de la organización no podrá restablecerse.

Las fábricas de IA permitirán proteger todos estos artefactos en entornos seguros y redundantes, conservando la continuidad incluso ante interrupciones graves. Para lograrlo, será necesaria una colaboración estrecha entre proveedores tecnológicos, expertos en ciberseguridad y organismos públicos. La resiliencia dejará de ser reactiva y pasará a ser un componente intrínseco del diseño de la arquitectura de IA.

5. La IA soberana acelera la infraestructura empresarial nacional

La expansión de los ecosistemas de IA soberana se convertirá en una prioridad estratégica para muchos países. Los gobiernos buscan garantizar autonomía tecnológica, proteger datos sensibles y reforzar sectores clave. Esto exigirá repensar dónde se almacenan y procesan los datos y qué infraestructuras permiten cumplir con los nuevos marcos regulatorios.

Para las empresas, significará operar dentro de entornos más estrictos que obligan a mantener datos y cargas de trabajo dentro de las fronteras nacionales. Lejos de ser una restricción, este movimiento impulsará ecosistemas locales más robustos, centros de cómputo avanzados y una mayor alineación entre regulación y negocio. La IA pasará de ser un concepto global a convertirse en una palanca local con impacto directo en ciudadanos y organizaciones.

Mirando hacia 2026

La evolución de la IA avanza a un ritmo sin precedentes y 2026 será un año decisivo en el que la tecnología se consolidará como columna vertebral de operaciones e infraestructuras. Las organizaciones que lideren esta transición serán aquellas que construyan bases resilientes: gobernanza sólida, datos bien gestionados, agentes autónomos que amplíen capacidades y fábricas de IA preparadas para mantener la continuidad. El desafío ya no es si la IA revolucionará el mercado, sino quién estará preparado para aprovecharla.


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