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Habilidades en seguridad

Habilidades en seguridad

El pasado 15 de julio se celebró el día de las habilidades de la juventud, una iniciativa liderada por las Naciones Unidas, ONU, que pretende poner en evidencia la necesidad de una acción coordinada entre las instituciones educativas, empresas, trabajadores y gobiernos para la definición de nuevas fórmulas que impulsen el desarrollo personal y profesional de nuestras nuevas generaciones.

En la celebración de este año 2021 son objeto de atención dos habilidades muy particulares: la resiliencia y la creatividad. Desde All4Sec, creen que son dos facultades personales que resultan indispensables en una sociedad que se encuentra sometida a transformación permanente dentro de un marco global tremendamente complejo.

Resiliencia frente a creatividad

Resiliencia y creatividad son dos conceptos que utilizamos en el sector de la ciberseguridad de forma cotidiana, incluso de forma enfrentada...

Recurriendo a la definición de la RAE, resiliencia responde a la “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos” o la “capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido”.

De esta manera, la resiliencia en ciberseguridad solemos asociarla a la respuesta ante incidentes, sean estos intencionados o no, de nuestras infraestructuras tecnológicas.

Por la otra parte, la creatividad se muestra como una facultad más transversal. No entraremos en disquisiciones sobre su contribución a la sociedad; posiblemente sea una de las características tractoras del desarrollo moderno.

Sin embargo, y más allá de esta afirmación, estamos ante una habilidad que en el mundo de la ciberseguridad puede tener una doble vertiente. Por un lado, permite desarrollar soluciones innovadoras enmarcadas en la protección de nuestros activos más críticos (información, infraestructuras, etc.). Por otro, la creatividad es utilizada por los ciberdelincuentes para identificar formas de vulnerar nuestros sistemas informáticos, poniendo a prueba precisamente su resiliencia. En cierto modo, y visto en perspectiva, estaríamos ante la “anti-creatividad”, en tanto y cuanto su objetivo sería vulnerar lo creado.

Generación Z

Pues bien, tanto resiliencia como creatividad en nuestros jóvenes son habilidades indispensables para los retos a los que diariamente se enfrentan. También en ciberseguridad.

Ahora que se ha puesto de moda hablar de la Generación Baby Boomers, o hace unos años de la Generación X o los Millenials, nos toca hablar de la Generación Z.

No todas las generaciones perciben los riesgos de igual forma o tienen las mismas habilidades y actitudes/aptitudes frente a la ciberseguridad. Podríamos equivocarnos al pensar que haber crecido en un entorno tecnológico hace a las nuevas generaciones más ciber-resilientes.

Algunos estudios muestran que las generaciones que han superados la treintena son más receptivas a adoptar medidas de ciberseguridad que los jóvenes. La razón probablemente se encuentre en que esas nuevas generaciones perciben la ciberseguridad como algo inherente a su entorno, como la conectividad a Internet, y por tanto como algo de lo que no deben preocuparse salvo que les coarte sus actividades o la flexibilidad o agilidad con la que pueden desarrollar sus vidas, en definitiva, su creatividad. Llegado el caso, esta limitación puede convertirse en un aliciente para esa “anti-creatividad” que atrae al hackactivismo. Y es que resulta curioso observar cómo dos habilidades tan interrelacionadas pueden mostrar esos contrastes.

Generación Alpha

Llegados a este punto, en el mundo de la ciberseguridad nos enfrentamos a un reto donde para aprovechar la creatividad y energía de los jóvenes deberemos repensar la forma de desarrollar y aplicar esas medidas de ciber-protección. Incluso utilizar la resiliencia y la creatividad para hacer converger los intereses de todas las partes.

No es una misión sencilla y menos aún si no hacemos partícipes a los jóvenes de ella, atrayéndoles académica y profesionalmente a este fantástico sector tecnológico al que tienen tanto que aportar. Sin ellos la tarea será inviable, sobre todo porque además deberemos hacerlo sin olvidarnos de que a la vuelta de la esquina se encuentra la Generación Alpha que ya está llamando a la puerta.


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