No pagar un ransomware
Los ataques de ransomware no paran de crecer en número y complejidad. Desgraciadamente, el secuestro de datos se ha convertido en la herramienta más lucrativa y efectiva de los cibercriminales.
Los ataques de ransomware no paran de crecer en número y complejidad. Desgraciadamente, el secuestro de datos se ha convertido en la herramienta más lucrativa y efectiva de los cibercriminales.
Los ataques de ransomware y Microsoft Exchange Server están aumentando simultáneamente.
Este ciberataque toma el control y secuestra todos los dispositivos que nos rodean, incluyendo electrodomésticos inteligentes o incluso un coche conectado a Internet.
En el tercer trimestre del año se ha producido un aumento del 50 por ciento en la media global de ciberataques detectados.
El malware, del que se han detectado más de 80 muestras, se descarga e instala a través de las redes sociales y las mensajerías instantáneas como una aplicación de reproducción de vídeo.
Los ataques de ransomware dirigido crecieron un 767 por ciento en 2020.
A nadie se le escapa que el concepto de ransomware ha adquirido un protagonismo nunca antes conocido.
En los últimos dos años, los ataques generalizados de ransomware, en los que los delincuentes utilizan malware para cifrar los datos y solicitan un rescate para devolverlos, han sido sustituidos por ataques más selectivos contra empresas y sectores concretos.
Por muy manido que esté el tema del ransomware, no dejan de sucederse los ciberataques de este tipo. No parece ser un miedo al que los responsables de las empresas se acostumbren, pese a que a estas alturas ya no sorprende como en la época en que floreció Wannacry.
Desgraciadamente, los ciberdelincuentes siguen aprovechándose de la crisis sanitaria provocada por la pandemia del Covid-19. Ahora está en auge un nuevo tipo de difusión de malware en los hospitales, denominado ransomware de doble extorsión. Mostramos su funcionamiento y consejos para evitarlo.
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