Preguntas específicas para las respuestas automáticas de Gmail
No contento con la pérdida de tiempo y sobre todo de vergüenza que supuso la entrada sobre las conversaciones absurdas con Gmail, he decidido incidir en el tema con una segunda parte de aquel experimento fallido, y esta vez creo que ha quedado de manifiesto que la culpa del lamentable resultado de aquella primera parte no era mía, si no de esta supuesta inteligencia artificial habilitada por Google para su correo electrónico.