La ventaja competitiva de la conectividad en la era del Internet de las Cosas
Se estima que, para 2030, habrá casi 40.000 millones de dispositivos conectados en el mundo, cifra que Algunos informes, como el de IoT Analytics, elevan a 50.000 millones para 2035. La cuestión ya no es si el Internet de las Cosas, IoT, seguirá creciendo, sino si nuestras infraestructuras están preparadas para resistirlo.
El avance imparable del IoT promete revolucionar la forma en que nos relacionamos con el medio ambiente, en una integración cada vez más estrecha entre lo físico y lo digital, donde tecnologías como la IA destacan. Según GSMA Intelligence, las tecnologías móviles podrían contribuir con 11 billones de dólares al PIB global para 2030. Paralelamente, más de la mitad de los ordenadores personales integrarán capacidades de inteligencia artificial ya en 2026. Un cambio que requiere replantear las infraestructuras digitales para que la conectividad deje de considerarse un elemento técnico y se convierta en un activo estratégico.
El éxito del despliegue de IoT dependerá, en gran medida, de la evolución de las redes. No se trata solo de añadir más dispositivos, sino de rediseñar la arquitectura para gestionar más tráfico, más concurrencia y nuevos estándares de protección. A medida que avanza la conectividad de los dispositivos, también lo hacen los riesgos asociados en términos de ciberseguridad y privacidad.
Un nuevo paradigma
Fabricantes como Acer ya están trabajando para posicionar el router como el epicentro de la infraestructura de conectividad con un nuevo enfoque centrado en la seguridad de datos y en el procesamiento de capacidades basadas en IA. Una apuesta basada en WiFi 7, IA local y seguridad avanzada centrada en el rendimiento y la facilidad de uso, diseñada para hogares modernos, jugadores y entornos profesionales ligeros.
WiFi 7 y la nueva experiencia de usuario
La llegada del WiFi 7 refuerza este nuevo paradigma de conectividad, mejorando la capacidad y la eficiencia en comparación con generaciones anteriores. La capacidad de integrar el procesamiento local para ciertas funciones de IA ayuda a reducir la latencia, optimizar el rendimiento y fortalecer la seguridad y privacidad de los datos.
Tanto en el entorno empresarial como en los hogares, la convivencia de dispositivos IoT, ordenadores con IA, servicios en la nube, videoconferencias, streaming o juegos requiere redes capaces de garantizar estabilidad, continuidad y un rendimiento constante.
En este contexto, integrar tecnologías como 5G y WiFi 7 se convierte en un paso lógico para preparar infraestructuras capaces de soportar un alto volumen de tráfico de datos procedente de múltiples nodos conectados. Reducir la latencia y garantizar la continuidad de la conexión ya no es una mejora técnica, sino un requisito para preservar y llevar la experiencia del usuario a una nueva dimensión. Y Acer está comprometida con soluciones integrales que ofrecen un ecosistema completo donde el router, el ordenador, el monitor y las soluciones de IA convergen en un entorno coherente y optimizado diseñado para cubrir todos los usos conectados con una experiencia de usuario sencilla y accesible.