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Los tipos de nubes

Los tipos de nubes

El cloud computing es, desde hace tiempo, una de las de las soluciones tecnológicas en las que más invierten y confían las empresas.

De hecho, según una encuesta realizada antes del comienzo de la pandemia por O’Reilly Media, un 25 por ciento de las empresas tenía en mente migrar a la nube todas sus herramientas en el plazo de un año. Una cifra que, probablemente, ha crecido con el auge del teletrabajo.

La nube aporta numerosas ventajas, como un coste bajo, mayor eficiencia y seguridad o el acceso en remoto. A pesar de ello, surgen en las empresas que desean implantarla tres preguntas recurrentes: ¿qué es exactamente la nube?, ¿qué tipos hay? y ¿cuál implantar en cada caso?

En palabras de Igor Pérez, director comercial de Serban Tech, “el cloud computing son todos aquellos programas o servicios que se usan y no están físicamente instalados en el ordenador o equipo”. Además, explica que hay tres tipos de nube: pública, privada e híbrida. “Las ventajas de adoptar servicios cloud son muchas, desde la reducción de costes hasta la seguridad, pasando por la comodidad y rapidez”.

Para conseguir comprender mejor el entorno cloud, el experto de Serban Tech aclara las diferencias entre los tipos de nube y cuál implantar en cada caso:

•    Nube pública. Este tipo de ecosistema cloud está gestionado por personas ajenas a la organización. Es decir, los datos e información de una empresa concreta quedan almacenados en los servidores de su compañía de servicios cloud, que será quien se encargue de la administración y el mantenimiento de la infraestructura. Es importante resaltar que otros negocios que utilicen el mismo servicio de nube nunca van a tener acceso a esa información. Asimismo, ofrece la ventaja del pago por uso, por lo que empresas con menor volumen de trabajo pueden contratar este servicio solo cuando lo necesiten. Por tanto, la nube pública está pensada para cualquier tipo de empresa, independientemente de su tamaño, por todas las ventajas que ofrece.

•    Nube privada. Si la empresa tiene una normativa de seguridad muy estricta por el tipo de datos que maneja o cualquier otra cuestión, la nube privada es la mejor opción. Este tipo de cloud es de uso exclusivo, lo que significa que tanto el hardware como el software están dedicados a esa empresa en concreto. La ventaja que esto supone frente a la nube pública es, principalmente, la seguridad, ya que existe un mayor control de los riesgos y los mecanismos de seguridad. No solo eso, también se puede personalizar el entorno para adaptarse a las diferentes necesidades del negocio. Es por ello que la nube pública suele ser la favorita de las grandes empresas que buscan un plus de seguridad. Un gran ejemplo son las instituciones financieras, que tratan con datos sensibles que requieren un tratamiento más delicado.

•    Nube híbrida. Este modelo cloud combina las ventajas de la nube pública y la nube privada. Cuando la empresa observa que necesita más recursos informáticos, el cloud híbrido permite ampliar su nube privada o infraestructura local en la nube pública para administrar sus flujos de trabajo extra con total seguridad. La nube híbrida otorga así una mayor flexibilidad, al contar con la infraestructura privada y aprovechar los recursos de la pública. Todo ello manteniendo el control y la seguridad que otorga el modelo privado y el ahorro de costes del público, con un sistema de pago por uso. La nube híbrida, por tanto, posibilita a las compañías pagar por los recursos que utilizan en un momento determinado, debido por ejemplo a una carga de trabajo puntual, evitando tener que adquirir más equipos y recursos adicionales que, probablemente, dejen de utilizar a largo plazo.


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