En primer lugar, tenemos que disculparnos por dos pecados cometidos en esta sección del blog de reseñas de series tecnológicas: El primero es haber tardado tanto tiempo en comentar una serie de este nivel de calidad que se estrenó hace ya más de diez años. El segundo, todavía subsanable en el futuro, es pretender hacerlo con una sola entrada.
Y es que sin duda es un agravio comparativo que para alguna serie hayamos hecho entradas por temporadas (caso de Upload) o incluso un post para cada episodio (Black Mirror, justificado por ser historias independientes), y esta genialidad tan llena de complejidades y aspectos tratables por separado nos la vayamos a ventilar de una tirada (aunque ya digo que no descarto futuras revisitas).
Así que, para subsanar esa injusticia, sin el más mínimo complejo por que nos tratéis de fans o friquis, empezaré diciendo sin tapujos que por el momento Mr. Robot me parece la mejor serie relacionada con tecnologías informáticas que he visto desde que escribo esta sección. Cierto que El código que valía millones me pareció de similar nivel de calidad, pero por un lado es una miniserie de una sola temporada, y por otro sus mejores momentos no alcanzan la excelencia de los episodios top de la obra de Sam Esmail, si bien mantiene más regularidad, lo cual entiendo menos admirable precisamente cuando apenas se trata de 4 episodios, frente a 45.
Sobre la relativa irregularidad de Mr. Robot, diré que si no le pongo un sobresaliente a la serie es porque me transmite esa ligera sensación de altibajos, pero dejando bien claro que los “bajos” son episodios mucho más que aceptables (nada que ver con los peores de Black Mirror, por ejemplo), que además sirven a la causa general de hacer crecer la historia y alimentan la base de los mejores capítulos. El propio final está entre esos episodios que me dejan relativamente menos satisfecho, no porque me parezca que no es un buen cierre (que sí lo es), sino porque no me impresiona tanto como los mejores momentos.
Y es que Mr. Robot juega en varias ocasiones la carta del “giro de guión” que pone en entredicho todo lo que estabas viendo hasta entonces, hasta el punto de enfadarte con unos guionistas que de repente sientes que te habían engañado, y normalmente es en los siguientes capítulos cuando te das cuenta de que todo encaja, y empiezas a flipar con el nuevo planteamiento. Quizá por eso el episodio final no me vuela la cabeza tanto como el final de la primera temporada o el comienzo de la segunda (entre otros muchos), porque me faltarían episodios posteriores para aceptar y disfrutar la nueva realidad mostrada. En cualquier caso, los mejores capítulos de la serie me parecen auténticas mini – obras maestras, así os lo digo.
Considerando la serie en su conjunto, son varios aspectos los que la hacen tan grande, incluyendo el que nos atañe a nivel cibernético, que trataré en breve por separado. Podría decirse que la narrativa trata tres niveles: El de la acción, que aunque incluye escenas propias y típicas de ese género, con mayor o menor nivel de violencia, se centra sobre todo en el mencionado ámbito de la tecnología (gracias al cual puedo escribir sobre la serie en este blog), y por el cual se le coloca la etiqueta tan cursi de “tecno – thriller”, que a mí me suena a la canción de Michael Jackson como si la hubiera versionado algún DJ de los años 90, qué queréis que os diga. En este sentido, los hackeos llevados a cabo por los expertos informáticos de la serie (empezando por el protagonista Elliot) centran la atención de la trama. Como digo, sobre esto hablaremos más abajo.
El segundo pilar de la sinopsis tiene que ver con el mensaje social, enfrentado al complejo entramado de chanchullos de los diversos poderes, en un marco que alcanza las proporciones de la geopolítica global. Esto también tiene relación directa con la tecnología, esta vez a nivel de mercado, y en ese sentido la serie trata muchas de las claves de lo que lleva ocurriendo en el mundo real desde hace décadas, hasta el punto de mezclarse en la trama la ficción con la realidad, no faltando la presencia de personajes políticos que ahora mismo, mientras escribo, o tú mientras lo lees, están saliendo en las noticias de la misma forma que aparecen en la serie. Da miedo pensar en el nivel de poder que la tecnología está otorgando a muchos, y hacia dónde llegaremos, y lo cierto es que en Mr. Robot se trata de manera muy interesante, independientemente de la ideología de cada cual.
Pero la tercera pata que yo creo que te hace volar la cabeza por encima de cualquier otra es la de la psicología de los personajes, y en especial la complejísima lucha interna del personaje principal, sobre la cual no quiero hablar mucho para no hacer spoilers (tal vez los haga si escribo entradas futuras sobre la serie). Sólo diré que, curiosamente, la informática parece aquí ejercer de metáfora, porque realmente el cerebro de Elliot Alderson resulta tener tantos aspectos como particiones puede tener un ordenador, y en general funciona como un auténtico auto – hackeo y constante manipulación de su propio código de software, introduciendo exploits y malware aquí y allá. La serie resulta ser una impresionante muestra de ciertos trastornos mentales, complejísimamente y originalísimamente narrados.
Con esos ingredientes y algunos más, se concina un menú en el que las técnicas cinematográficas brillan por su calidad estética y perfecta relación con los temas tratados. La fotografía es ejemplar, con encuadres en los que los personajes aparecen aislados en los extremos de la pantalla, transmitiendo esa sensación opresiva de un mundo distópico (regla que se rompe en las pocas escenas de “vida idealizada”). En las escenas de acción hay unos planos secuencia impresionantes, tan largos que llegan a ocupar un episodio completo en la tercera temporada, lo cual sumerge aún más al espectador en la tensión de los hechos; Es más, la narrativa nos llega a hacer cómplices con la rotura de la “cuarta pared” y con voces en off que nos hablan directamente. Y como a la serie no le falta de nada, también tiene un gran sentido del humor, soltado ocasionalmente, con cuentagotas, pero a veces brutal (gracias Christian Slater), e incluso con autoparodia, como en el genial episodio estilo sitcom. Mención aparte merece todo el elenco actoral, con un impresionante Rami Malek en el papel principal, que de hecho fue aquí donde se hizo popular antes de ponerse en la piel de Freddie Mercury en la propagandística y autocomplaciente (por mucho que digan) Bohemian Rhapsody.
Por qué Mr. Robbot se pone a alumnos de ciberseguridad como Hamlet a los de literatura

Efectivamente, esta serie tenía que haber estado en este blog hace mucho, porque pocas veces se ha tratado la informática con tanta meticulosidad y seriedad en algún contenido de ficción (tendrá sus exageraciones y demás, pero llamémoslas licencias de guión). No en vano, el creador de la misma Sam Esmail contrató a analistas de seguridad de redes y consultores de ciberseguridad para ser los más certero posible en el tratamiento de la trama.
Gracias a ello, Mr. Robot ha sido ampliamente elogiada por su precisión técnica por numerosas empresas y servicios de seguridad cibernética como Avast, Panda Security, Avira, Kaspersky, o Proton Mail. Es más, la serie ha sido utilizada como material educativo en cursos de ciberseguridad en instituciones como la Universidad de Nueva York, donde se analizan sus hacks para enseñar técnicas reales de penetración. Por poner un ejemplo de lo que está tan bien tratado en la serie, en la misma se muestran procesos de hacking realistas, como el uso de Raspberry Pi para ataques de red o la explotación de vulnerabilidades zero-day.
Pero claro, todo eso está muy bien para el espectador techie. El común de los mortales disfruta de todo lo demás (que no es poco), pero no sabe lo que se pierde mientras ve a los hackers delante de las pantallas, y se queda un poco como una liebre mirando los faros de un coche. Por eso, vamos a concluir esta entrada con una lista de términos técnicos tan utilizados por los techies que salen en la serie, con su explicación, y así la podéis ver con algo más de conocimiento, que para eso estamos en este blog….
Exploit
Código o técnica que aprovecha una vulnerabilidad para acceder a un sistema.
• Elliot usa exploits para tomar control de servidores y dispositivos.
Backdoor (puerta trasera)
Acceso oculto a un sistema que permite entrar sin autenticación normal.
• fsociety instala backdoors para mantener acceso persistente.
Kernel
Núcleo del sistema operativo.
• Comprometer el kernel significa controlar todo el sistema.
Proxy
Servidor intermediario que oculta la IP real.
• Usado para anonimato durante ataques.
Logs
Registros de actividad del sistema.
• Elliot los borra para ocultar rastros.
Ransomware
Malware que cifra datos y exige rescate.
• El ataque a E Corp tiene elementos de ransomware a gran escala.
Femtocelda
Ppequeña estación base de telefonía móvil, similar a una antena celular, pero de muy corto alcance (normalmente una casa u oficina).
En la serie, Elliot y fsociety usan una femtocelda para:
• Esto permite espiar a objetivos sin acceso directo a sus dispositivos.
Nota del Pulpo: 8,5 / 10 (con episodios de 9,5 y porque no creo que la perfección exista...)