La parte buena de 2020

Tanto quejarse, tanto quejarse…

Antes de iniciar esta entrada con nuestro habitual tono trolero, una aclaración para evitar polémicas de ofendiditos que en este caso sí tendrían razón de ser, y mucha: Nuestra "reprimenda" va dirigida a los que han mantenido un buen estado de salud tanto para ellos como para su entorno cercano, han convivido en armonía con los suyos, y además han conservado su trabajo, y sin menoscabo de la muy loable empatía o solidaridad hacia quienes no han tenido esa suerte. Pero no nos malinterpretéis, la reprimenda no es por haber tenido esa suerte, de la que por supuesto nos alegramos, líbrenos el cielo, sino por, teniéndola, haberse quejado. En definitiva, nos dirigimos a los que se quejan de vicio y nunca mejor dicho, vaya.

La cuestión es que llega otra vez el acontecimiento ese tan increíble que consiste en que el planeta está prácticamente en el mismo sitio de su trayectoria alrededor del sol que 365 días antes, cosa que ocurre absolutamente todos los días, pero bueno que si coincide con la numeración que se decidió que en su día nos cuadraba bien pues así ha quedado y por lo tanto es un hecho absolutamente impresionante y verdaderamente extraordinario y bla bla bla… Pero claro, este año ese cambio del calendario de la nevera con los teléfonos útiles a los que nunca llamamos tiene un valor especial, parece ser…

Pues eso, que esta vez todo el mundo le ha cogido tirria a 2020, no sé por qué, si el año en sí no tiene la culpa de nada el pobre, él que sólo había venido aquí a dividir el tiempo y poco más, pero para nosotros ya es más sospechoso que los murciélagos, los pangolines o Bill Gates, y por lo tanto está todo quisqui deseando con ilusión Paulocohelista que empiece 2021… Pues vaya prisa que tenéis. A ver si os habéis pensado que el 1 de enero vais a poder salir sin mascarilla a la calle, insensatos. Además, ¿qué pasa? ¿Que la creación en tiempo récord absolutamente histórico de las vacunas no ha ocurrido en 2020? ¿Que tanto Gandalf como Araceli no están ya vacunados y ha sido dentro de ese año que tanto odiáis…? De verdad queeee… Haced el favor de no darle la razón a Miguel Bosé, por la cuenta que os tiene...

A ver, que precisamente sobre eso va esta entrada de hoy: Mientras mucha gente se pregunta cómo resumir todo lo acaecido en 2020 sin que el resultado dé pena (literal y figuradamente), los privilegiados que seguimos vivitos y coleando, sin haber tenido mala salud ni haber perdido los trabajos, en vez de lamentarnos de tener que llevar un trapo en la cara, una carga que valoramos tan terrible e insoportable como si fuera un aparato de tortura medieval, igual podíamos ver la parte buena, ¿no? Y esa parte buena ha sido en muchos casos gracias a la tecnología, ¿no? A ver si ahora va a resultar que pasar tanto rato jugando a videojuegos, viendo todas las películas y series del mundo por Netflix, HBO o Disney +, teletrabajando en pelotas y sin haberos peinado, etc., etc., etc., va a ser un confinamiento como el de los que se pasaban meses en una trinchera sin luz ni agua potable ni letrinas, así que no os flipéis, majos… Vergüenza me da de lo injustos que sois algunos con vuestras quejas, que si os dicen hace años que ibais a estar en casita tan a gusto y a vuestra bola, anda que no habríais firmado…!

Y de ahí lo que decía en el final del primer párrafo: Que os habéis quejado de vicio, pero vicio del bueno, tunantes. Así nos lo muestran los de Kaspersky en su último estudio, que mostramos a continuación: Vicio a levantarse sólo 5 minutos antes de empezar la jornada laboral, vicio a ponerse a ver alguna serie o película en horas de trabajo, vicio a jugar con videojuegos sin miedo a que aparezca tu jefe y te pille… y vicios a cosas que los de Kaspersky no se han atrevido a contarnos, pero tú y yo, amigo lector, sabemos bien que ahí han estado, ¿verdad…? Y ya si os dijeran que, con el virus controlado, olvidárais todo eso y otra vez a la oficina a aguantar al jefe, ¿qué, eh? ¿No queréis vieja normalidad? ¿A que ya no tenéis igual de claro que os parezca maravilloso el futuro…? En fin, que para algunos, lo de mal año lo dicen con la boca pequeña, y supongo que por respeto y solidaridad, como he dicho antes, pero ejem, ejem…

Bueno pues eso, que os dejo con el informe de marras, y me despido de ustedes hasta el año que viene, ese tan esperanzador y maravilloso y bla bla bla que todos esperáis… Porque claro, y aquí viene la frase trending topic que ya ha dicho todo el mundo, “peor que 2020 es difícil que sea”… si si, pero ya de entrada 2020 lo empezasteis de juerga, y 2021 no va a poder ser (y si la hacéis, que el virus os coja vacunados, cosa muy muy muy poco probable…). Vamos, que casi vendría mejor aparecer el día 1 ya en 2022, creo yo… Aunque a los del Atleti igual no les apetece perdérselo… o bueno, siendo el Atleti igual mejor también sí, por si acaso…

 

Trabajar en ropa cómoda o dormir la siesta: pequeños placeres de los españoles en el confinamiento

 

Configrafia

Durante la pandemia, los teletrabajadores se han acostumbrado a pequeños placeres que les gustaría conservar en el futuro, según descubre un nuevo estudio global patrocinado por Kaspersky y realizado entre 8.000 trabajadores de pequeñas y medianas empresas en todo el mundo. Entre estos pequeños placeres, se destaca que el 40% querría seguir levantándose cinco minutos antes de comenzar la jornada o poder echarse la siesta, al 27% le apetecería continuar trabajando al aire libre en el jardín o desde su balcón y llama la atención que al 7% de los españoles encuestados les gustaría seguir trabajando desnudos.

A medida que la pandemia mundial trasladó el lugar de trabajo de la oficina a la mesa de la cocina, los teletrabajadores encontraron dificultades para equilibrar el trabajo y la vida privada. Según el Foro Económico Mundial, los empleados que trabajaban a distancia durante este año se enfrentaron a problemas de salud mental y bienestar, como la presión por el cuidado de los hijos o la conectividad. No obstante, algunos empleados que pasaron a teletrabajar saborearon esta experiencia y descubrieron pequeños placeres que les gustaría conservar en el futuro.

Aparte de trabajar desnudos, que todavía está lejos de ser una práctica corriente (un discreto 7% de los encuestados españoles y un 11% en la cifra global), la mayoría de los encuestados españoles se benefició de trabajar simplemente con ropa cómoda: el 53% se acostumbró a este estilo de vida y le gustaría convertirlo en norma en el futuro. Despedirse de los largos desplazamientos también hizo más felices a los empleados españoles, ya que pudieron despertarse cinco minutos antes de comenzar el trabajo o echarse una pequeña siesta durante el día (40%).

Continuando con las ventajas de la nueva normalidad, el 27% de los teletrabajadores españoles encuestados reconoce disfrutar trabajando al aire libre en el jardín o desde el balcón, y el 19% incluso se las arregla para ver Netflix en el trabajo. Otros pequeños placeres destacados por los teletrabajadores españoles incluyen poder dedicar más tiempo a los videojuegos (18%), o ducharse menos (5%).