Amigos, por fin han quedado atrás los aciagos tiempos en los que era necesario burlarse de los tiquismiquis y agoreros tecnófobos, combatiendo su nociva nostalgia pre - digital con memes que demostraban lo terrible que era la humanidad cuando no existía la tecnología actual. Porque, no lo dudéis, la carencia de la informática era lo que hacía terrible al mundo.
Ahora ya todos lo tenemos claro: Internet, los smartphones y la inteligencia artificial nos han salvado: Con un solo clic podemos arreglar cualquier cosa. ¡Alabado sea Steve Jobs! ¡Ábranse las puertas del templo de Silicon Valley!
A todas las fantásticas aplicaciones que sirven para detener automáticamente las guerras, abrir el Estrecho de Ormuz, rechazar los aranceles (como quien rechaza las cookies), o devolver a los ciudadanos el dinero robado por los políticos corruptos, ahora podemos inmediatamente, con solo activar una app, apagar todos los incendios forestales de manera instantánea. ¡Qué maravilla!
Además, no hay motivo para hacer caso a los inconvenientes de la tecnología de los que se siguen quejando algunos aguafiestas: ¿Qué hay muchos adolescentes deprimidos por el acoso en las redes sociales? ¡No hay problema! Con activar una app resolvemos más problemas de ansiedad que cualquier lexatín o diazepam. ¿Qué muchos han perdido capacidad de atención por tantas horas de pantallas que provoca la adicción? Lo mismo, cuando haga falta se activa la atención con un clic y ya está. ¿Qué hay violaciones grupales de menores por la influencia de la fácil accesibilidad al porno en internet? Pues se implanta un chip en el cerebro que inhiba la lívido y listo.
Y, en el peor de los casos, siempre nos quedará el entretenimiento. Si ves que, por lo que sea, la app para customizar la naturaleza no consigue reverdecer los bosques quemados, o que otras tecnologías similares no acaban con las hambrunas o enfermedades en el tercer mundo, o con el cambio climático, para no sentirte mal por ello lo único que necesitas son horas y horas de Tik Tok de bailecitos, vídeos de Youtube de gatitos, o pódcast conspiranoicos. Todo ello, mientras entregas generosamente todos tus datos a las empresas que hacen posible este Edén en la Tierra.
Quien sufre es porque quiere, porque el mundo es ya un lugar infaliblemente feliz, gracias a la tecnología. El Pulpo dixit.