El año pasado publicamos una entrada acerca de los diferentes tipos de conexiones USB que tienen los ordenadores según sus colores, y pasamos por alto un detalle que ahora nos ha llamado la atención gracias a otro artículo: La posibilidad de carga en apagado del los USB amarillos y naranjas.
Seguro que esto va a parecer una chorrada de campeonato para cualquier techie avanzado, algo que saben de sobra y que no les sorprenderá en absoluto a estas alturas, pero es que no debemos olvidar cómo se llama este blog, amigos, y por ello algunos de nosotros seguimos alucinando con cosas que nos son para tanto.
En el caso de las conexiones USB de colores amarillo y naranja, resulta que permiten recargar baterías de dispositivos aunque el PC al que los conectamos esté apagado y desenchufado de la red. Al Pulpo esto le parece casi magia, una suerte de reactivación de la vida a partir de un ser muerto o al menos durmiente, como los vampiros chupando sangre de gente dormida.
Aunque claro, luego le das una pequeña vueltecita, y lo que entiendes es que en este caso el ordenador parece como que hace las funciones de un power – bank, y entonces ya no le ves tanta enjundia. Pero claro, como un PC solo nos parece funcional cuando está encendido, con toda la enorme diversidad de cosas que puede hacer entonces, a nuestra mascota le vuela la cabeza que todavía guarde un poquito de su poder estando apagado si dispone de estos puertos USB tan curiosos.
Y entonces me viene a la memoria un cargador de baterías de teléfonos móviles de los antiguos (antes del 3G) que consistía nada menos que en una manivela que, a modo de dinamo, funcionaba siendo girada muchas veces a la mayor velocidad posible. Te servía para recargar el móvil aunque no tuvieras un enchufe cerca, por ejemplo en medio del campo… Tuve una de estas maravillas, aunque no llegué a usarla nunca… Me da que debía dejarte la muñeca hecha polvo… En fin, pura magia de la tecnología de principios de siglo (a los que tenemos cierta edad, nos suena a risa que ya veamos con nostalgia artefactos que existían hace 20 años, como si habláramos de las herramientas de un personaje científico de alguna novela de Julio Verne; la transformación digital ha acelerado todos los tiempos, incluidos los de las batallitas de “abuelo cebolleta”…).
Volviendo a lo de las conexiones USB amarillas, hay un lado oscuro del tema, y es que la utilidad o eficiencia de las mismas para cosas que no sean la carga energética (es decir, la transferencia de datos) depende de factores que no revela el color: Si son puertos USB 2.0 o USB 3.0, y el peor de los casos te pueden salir canas esperando mientras pasas las fotos y vídeos de tus vacaciones a otro dispositivo. Es por ello que quizá otros colores saquen de dudas mejor a la hora de optimizar lo máximo posible la velocidad de transferencia. Con el lío de colores consiguiente, al Pulpo le dan ganas de volverse daltónico antes del mareo alucinógeno que le puede provocar el asunto. Nos remitimos al artículo mencionado al principio para cualquier duda al respecto.