Documentando documentales tecnológicos: Print the Legend

Impresiones poco impresionantes sobre la impresión 3D

Me temo que ha llegado un punto en el que las películas y series sobre tecnología que encontramos para hacer reseñas en este blog se reducen cada vez más a documentales y, además, televisivos. Por lo tanto, lo de aludir al cine en el título de esta sección creo que sobra, más aún en la resaca de la gala de los Óscar.

Por ello, hemos cambiado el icono de la imagen, pasando de la sala de cine a una cámara de rodaje de documentales. Por otro lado, aunque la palabra cinéfilo exista en el diccionario y algunos acepten la de “seriéfilo” aunque no exista, nos parecía excesivo acuñar la de “documentófilo”, no solo porque suena ridícula, sino porque la estaríamos estrenando con un documental que al Pulpo no le ha causado precisamente filia.

Y es que Print the Legend será un documental aceptablemente realizado y bien narrado, y tratará temas que a los más apasionados de la tecnología y/o del mundo empresarial podrán parecerle interesantes, pero a nuestra mascota cefalópoda no le ha parecido precisamente el plan más divertido para finalizar su fin de semana. Vamos, que se ha aburrido como una ostra (que, al igual que él, también es un molusco, pero se mueve mucho menos).

Este trabajo estadounidense disponible en Netflix cumple 10 años en 2024, y por lo tanto ahora podemos ir sopesando, como ya hicimos con Free to Play (que también es de 2014 -y también nos pareció aburrido-), si lo que se iba vaticinando entonces en la industria de la impresión 3D se ha ido cumpliendo. Observando este estudio, comprobamos que el tamaño del mercado de impresión 3D se estimó en 20,24 mil millones de dólares en 2024, y se espera que llegue a los 56,21 mil millones de dólares para 2029, registrando una tasa compuesta anual del 22,66% durante el período previsto.

Mientras el Pulpo se repone de sus habituales quebraderos de cabeza con los números (y con todo), podemos concluir que, efectivamente, el mercado de la impresión 3D parece boyante, no tenemos claro si tanto como para cambiar el mundo como dijeron los gurús en este documental de hace 10 años, pero boyante, al fin y al cabo. Y es que, claro, si esos gurús son los propios empresarios empoderados del sector de la impresión 3D, sus mensajes serán grandilocuentes en lo que se refiere a “somos los mejores y vamos a petarlo all over the world”.

No esperéis un documental técnico en plan explicaciones ingenieriles tipo “megaestructuras arquitectónicas del copón”; esto va más bien por el lado empresarial, la competencia, las demandas de patentes, el marketing, etc., etc. Hay un Steve Jobs propio del sector que, aunque tiene una apariencia mucho más bonachona que el alma máter de Apple, casi tipo Net Flanders (ver foto de arriba), luego resulta ser, efectivamente, un tiburón “me voy a comer el mundo” como Steve Jobs, que tras vender bonitas motos sobre la solidaridad y el buen rollito del código abierto, finalmente mira abajo, pero no solo a su ombligo, sino sobre todo a su bolsillo, y donde dije digo, digo Diego. Y luego también tenemos al rebelde que sólo le preocupa poder hacer lo que le de la gana sin permiso de los “poderes fácticos esclavizadores”, cosa que a alguno podría sonarle respetablemente revolucionaria, si no fuera porque ese “lo que le de la gana” es libertad para fabricar armas de fuego con impresoras 3D... En EEUU, eso es como echar más leña a un  fuego ya inextinguible en apariencia. Junto a todo eso, mucho cliché: mucho sueño americano, mucho joven informático en sótanos y garajes y mucha vaina emotiva, pero sin motivar al espectador.

En fin, “muy bonito” todo, pero yo no puedo entrar en el tema, porque de entrada me parece que el propio nombre del producto está equivocado: ¿Cómo que “impresión 3D”? ¿De verdad os parece que se trata de un subsector de la impresión tradicional? ¿A alguien le parece que la escultura es un sub – arte de la pintura? ¿A alguien que no sea un flipado se le ocurriría llamar “pintura 3D” a la escultura? ¿No sería más acertado, o preciso, llamarlo “modelado 3D”, o fabricación 3d”, o “modelado digital”, o “fabricación digital” …? No imagináis como me chirría una frase que se dice al principio del documental, “la impresión 3D es la mayor revolución de la impresión desde Gutenberg”… Ya, y la Inteligencia Artificial es la mayor revolución de los autómatas desde el gato chino dorado que mueve un brazo ¡venga ya! ¿No sería más preciso decir que la "impresión 3D" es la mayor revolución de la fabricación de objetos desde el torno? En fin, supongo que de márketing tampoco entiende este desubicado Pulpo, qué se le va a hacer…

 

Nota del Pulpo: 5 / 10