El seriéfilo tecnológico: Day One

Thriller blackmirroriano en Barcelona

Seguimos aprovechando la actualidad en el mundo de la ficción de temática tecnológica, y si hace poco fuimos al cine a ver la película francesa La Residencia, ahora nos hemos quedado en casita para ver los seis episodios de la mini serie española recientemente lanzada en plataformas Day One.

Yo ya he decidido negarme a utilizar la expresión (que por desgracia tengo que mencionar una vez más para explicar a qué me refiero, pero prometo que será la última) “tecno-thriller” para referirme al género de este tipo de trabajos, porque no sé si estoy hablando de ficción o de música. A partir de ahora, usaré el término que alude a la serie del Espejo Negro, tal y como ha quedado plasmado en el subtítulo de esta misma entrada.

Y es que, como en muchos episodios de la popular serie de Charlie Brooker, esta nueva ficción dirigida por Víctor Cuadrado y Marta Pahissa plantea una sociedad a punto de vislumbrar una nueva tecnología que va un paso más allá de las ya existentes en nuestro mundo real, y que podría cambiarla por completo… para mejor o para peor (enseguida veremos que se decanta por lo segundo).

Nos referimos a una plataforma digital a través de la cual se pueden manipular las emociones de la gente, todas ellas conectadas a la red central del magnate de la empresa (Diskin, interpretado por Jordi Mollá) a través de unas lentillas. Interfaces de software “flotantes” al estilo de Minority Report, geolocalización, algoritmos de inteligencia artificial y demás tecnologías que nos suenan del mundo real son llevadas a una nueva dimensión en la que los supuestos fines altruistas del gurú informático, en su afán mesiánico de resolver desordenes emocionales, parecen conducir a un futuro inquietante de la misma forma en que los caminos al infierno están llenos de buenas intenciones.

Alrededor de todo este asunto se produce un asesinato en el primer episodio, y la trama comienza a desarrollarse a través de las habituales investigaciones policiales y, al mismo tiempo, la participación por cuenta propia (vivan los héroes) en la resolución de la amenaza de programadores informáticos que tuvieron relación en su día con Diskin. Todo ello condimenta un thriller que, pese a estar lleno de clichés y de subtramas que quedan colgando o con poca credibilidad, es razonablemente entretenido si uno no se pone muy exigente.

Lo que al Pulpo le mosquea de la serie es que tiene como productor asociado a la Fundación Barcelona Mobile World Capital, entidad que, según explica en su propia web, “impulsa la transformación móvil y digital de la sociedad, y ayuda a mejorar la vida de las personas a escala global”… ¡Ostras! ¡Justo lo que dice que quiere el gurú Diskin interpretado por Jordi Mollá!

No sé si los patrocinadores de la serie estaban únicamente interesados en publicitar el MWC y la tecnología a través de la misma; no sé si los guionistas, director y creadores estaban interesados en eso mismo o en criticar la tecnología, o solo querían aprovechar el lado oscuro de la tecnología para hacer una entretenida trama de thriller, o todo ello al mismo tiempo porque al fin y al cabo necesitaban ese patrocinio para poder rodar la serie, opinen lo que opinen; no sé si a los patrocinadores les podía interesar esa crítica porque en el fondo no deja de ser polémica y por tanto publicidad indirecta; no sé si buscaban que el mensaje crítico fuese visto como una  caricatura, no sé cuánto hay de hipocresía equidistante al estilo “la tecnología es buena, sólo hay que tener cuidado con sus riesgos”; no sé si advertir sobre los peligros de la IA sirve de algo a estas alturas; no sé si esto es todo un green washing al estilo de la moda ecológica, pero luego todos a seguir consumiendo y utilizando tecnología muy por encima de lo necesario (y energía, provenga de donde provenga); no sé si dejar que nuestro querido Pulpo se queje de todas estas cosas sirve para algo o para nada, o incluso para lo contrario por ser visto como un tecnófobo – conspiranoico, y encima el sinvergüenza lanza todas sus críticas desde un blog de la empresa del sector IT (¡Sí, del sector IT!) que le alimenta; no sé si has sido capaz de seguir leyendo hasta aquí o hace rato que te has ido a tomar el aire para no marearte; no sé a partir de qué renglón de esta parrafada voy a decidir que voy a parar de escribir porque yo mismo estoy empezando a marearme…

 

Nota del Pulpo: 6 / 10