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La red, crítica para Sanidad

La red, crítica para Sanidad

Entrevista de Hay Canal a Javier Jiménez, director general de Extreme Networks España.

P: Cuando se habla de digitalización, se suelen mencionar sectores como banca, telecomunicaciones o retail como los más avanzados en este proceso. ¿En qué medida el sector sanitario está también inmerso en esta transformación digital?

El sector sanitario ha comenzado su transformación digital hace tiempo. Ha sido un sector pionero en la incorporación de nuevas tecnologías a sus operaciones, en todos los ámbitos. La tecnología está produciendo un cambio radical en el modo en que se desarrolla la actividad en hospitales y centros sanitarios, que impacta en todas los aspectos de la organización, desde la atención al usuario/paciente hasta el trabajo de los facultativos y personal sanitario, pasando por la gestión de todas las operaciones de la organización – administración, servicios generales, gestión de personal, infraestructuras, etc.

P: ¿En qué aspectos de la gestión y operaciones de negocio de la Sanidad se puede apreciar más claramente el impacto de las nuevas tecnologías?

En prácticamente todos los aspectos del negocio. Por un lado, ha aparecido un aluvión de dispositivos médicos que hoy día se conectan a la red tales como aparatos de transfusión, analizadores de gases en sangre, sistemas de telemetría, máquinas portátiles de rayos X, unidades de ultrasonido, y un largo etcétera. Por otro lado, se han incorporado nuevas tecnologías orientadas a mejorar la experiencia de uso del paciente, facilitando la comunicación del mismo con el personal sanitario y con sus familiares y haciendo que disfrute de un entorno lo más cómodo posible durante su estancia en el hospital o facilitándole las gestiones con su centro de salud.

En tercer lugar, se han adoptado nuevas tecnologías que mejoran los procesos de gestión de la propia organización sanitaria, y que han aportado eficiencia, agilidad y ahorros de costes, como son los historiales médicos digitales – que evitan la duplicación de pruebas y son accesibles de forma ubicua – o los sistemas de telecita, que permiten al paciente una mayor flexibilidad en el uso de los servicios y al sistema sanitario una mejor gestión de los recursos. Por último, el sector sanitario no ha sido ajeno a nuevas tendencias tecnológicas, comunes al resto de los sectores de actividad, y que se han incorporado a la infraestructura de TI de la organización, como el masivo despliegue de dispositivos IoT (videovigilancia, control de accesos…), movilidad de empleados, utilización de aplicaciones en la nube, etc.

P: Por lo que comenta, la incorporación a red y la conectividad a Internet de múltiples sistemas, aplicaciones y dispositivos clínicos es uno de los aspectos principales de la transformación digital del sector, ¿es así?

Efectivamente. El sector sanitario, como tantos otros, se ha convertido en un entorno hiperconectado. Todas estas iniciativas tecnológicas que hemos mencionado tienen un punto en común: dependen absolutamente de la red corporativa para poder ser implementadas. La red se ha convertido en la gran facilitadora y habilitadora de la transformación digital, siempre y cuando ésta se encuentre preparada para asumir todos estos desafíos.

P: ¿Qué factores están impulsando los procesos de digitalización en España, tanto en el ámbito privado como el público?

En España, al igual que en la mayoría de países de nuestro entorno, este impulso responde a diferentes motivos. En primer lugar la necesidad de optimizar los recursos destinados a Sanidad. Las nuevas tecnologías permiten hacer más con menos, facilitar y simplificar la gestión de las infraestructuras y optimizar el uso de recursos. Un ejemplo ya cotidiano en nuestro sistema de salud es el uso de historiales médicos electrónicos, que está ahorrando muchos recursos en pruebas repetidas y son accesibles, con las infraestructuras de comunicaciones adecuadas, desde cualquier lugar. Así, en territorios dispersos del interior de España, un médico rural puede acceder a radiografías y otras pruebas realizadas al paciente en el hospital provincial, que se encuentra a 100 o 200 kilómetros de distancia.

Un segundo elemento dinamizador sería la necesidad de ofrecer una atención al paciente de mejor calidad, y esto pasa por facilitar al máximo al paciente el acceso a los servicios sanitarios, minimizando tiempos de espera, etc. Las nuevas tecnologías permiten mejorar los sistemas de cita previa o evitar que el paciente tenga que desplazarse a un hospital desde zonas rurales apartadas para pruebas que ya se han realizado o para una consulta que puede realizarse a través de telemedicina. Un ejemplo de esto es un proyecto que hemos realizado para “Madrid Digital”, orientado a mejorar la asistencia sociosanitaria en la Comunidad de Madrid mediante el uso de tecnologías de movilidad.

Por último hay que mencionar como impulsor de este cambio las exigencias regulatorias. Las normativas de protección de datos orientadas a proteger la privacidad y confidencialidad del paciente, están íntimamente relacionadas con la gestión de la seguridad de las infraestructuras de TI. Estos nuevos retos están haciendo que la mayoría de los responsables de TI de las organizaciones sanitarias tengan entre sus prioridades la gestión de la seguridad y el cumplimiento de regulaciones en todos los dominios de las TIC, desde la infraestructura de red hasta el data center.

P: ¿Cómo ha afectado la pandemia de COVID-19 a estos procesos de digitalización?

La transformación digital en Sanidad no es una consecuencia de la crisis sanitaria de COVID-19, pero no cabe ninguna duda de que ha contribuido a acelerar la digitalización de los servicios. Las organizaciones sanitarias han estado en la primera línea de fuego de esta crisis sanitaria desde el primer momento, y han tenido que adaptar sus procesos de trabajo de forma urgente a una demanda sin precedentes. En todo este proceso, las TICs han jugado un papel muy importante y se ha puesto de manifiesto la importancia de las nuevas tecnologías para desplegar rápidamente servicios sanitarios con agilidad y eficiencia. El modo en que se ha desarrollado la pandemia y la velocidad a la que se ha extendido por todo el mundo ha obligado a arbitrar medidas que han restringido tanto la movilidad de los ciudadanos como la capacidad de los centros sanitarios para atender de forma abrupta a un porcentaje elevado de la población.

P: Desde un punto de vista tecnológico, ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta el sector con la incorporación de las nuevas tecnologías?

Hay muchas nuevas tecnologías que están siendo adoptadas a gran velocidad por el sector sanitario, desde el uso de “cloud Computing” a la presencia de entornos de red cada vez más distribuidos y remotos, pasando por la irrupción masiva de dispositivos IoT, tanto de uso clínico como de propósito general.

Todas estas nuevas tecnologías aportan múltiples ventajas de cara a ganar eficiencia, reducir costes, optimizar recursos de TI y en último extremo mejorar la atención al paciente, que es de lo que se trata. Pero también generan problemáticas y retos múltiples, que van desde de mayor complejidad de gestión hasta cuestiones de seguridad y cumplimiento. Sin embargo todas ellas tienen un punto en común: dependen de la red como infraestructura básica para operar.

Por tanto, el reto para muchas organizaciones sanitarias es cómo conseguir una infraestructura capaz de soportar todas estas tecnologías en red. Las tendencias tecnológicas que se han ido incorporando en los últimos años al sector sanitario – todas las mencionadas arriba, además de las generales BYOD, IoT, Cloud, Big Data, etc.- exigen un planteamiento de red que difiere radicalmente de las arquitecturas tradicionales, pensadas para entornos de uso de las TIC que tienen poco que ver con los actuales. La red tradicional, monolítica, estática, pensada para dar servicio a equipos de sobremesa y conectar centros de datos físicos tiene que dar paso a una red flexible y ágil, pensada para dispositivos móviles y autónomos (IoT), centros de datos distribuidos o en la nube y perímetro difuminado. Es decir, una red preparada para la transformación digital tiene que ser flexible, ágil y segura.


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